
En función del tipo de piel que tengas, te irán mejor unos productos que otros a la hora de realizar la limpieza facial.
Piel normal: Los limpiadores suaves y sin fragancia suelen ser adecuados para la piel normal. Opta por limpiadores en gel o espuma que no sean demasiado agresivos.
Piel seca: Busca limpiadores suaves y cremosos que contengan ingredientes hidratantes como aceites naturales o glicerina. Evita limpiadores que contengan alcohol o fragancias fuertes, ya que pueden ser deshidratantes.
Piel grasa: Los limpiadores en gel o espuma que contengan ingredientes como ácido salicílico o ácido glicólico pueden ser beneficiosos para controlar la producción de sebo. Evita limpiadores demasiado ricos o cremosos que puedan obstruir los poros.
Piel mixta: Puedes optar por un limpiador suave en gel que sea adecuado tanto para la zona T (frente, nariz y barbilla) como para las áreas más secas del rostro. Evita productos demasiado agresivos que puedan resecar en exceso las áreas secas.
Piel sensible: Busca limpiadores sin fragancia y con fórmulas suaves que no contengan ingredientes irritantes como sulfatos o alcohol.
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