El síndrome del ojo seco afecta a un 65% de mujeres y a un 35% de hombres. El ojo seco actualmente no tiene cura y en muchos casos es progresivo.
“Tengo los ojos rojos, me escuecen y noto sensación de arenilla, ¿qué puedo hacer?” Ésta es una de las preguntas más frecuentes en la consulta del optometrista Guillem García, de la clínica Óptica Visión Campanar (Valencia), cuando llega la época estival.
“Esta irritación se debe a una sequedad ocular, una causa común por la que se pueden notar los ojos rojos, dado que el calor, la exposición prolongada al aire acondicionado y la calefacción afectan directamente a los ojos, produciendo una sequedad”, relata el especialista Guillem García.
“Cuando alguien acude a la óptica con estos síntomas les pasamos por la lámpara de hendidura o biomicroscopio, le hacemos un barrido con luz difusa y luego, una hendidura pequeñita, que nos permite calcular el menisco lagrimal. Si el resultado es menor de 2 mm preguntamos al paciente si hay síntoma de picor, si conduce muchas horas o ha estado mucho rato enfrente de un ordenador“, explica el optometrista a Red Farma.
El síndrome del ojo seco afecta a un 65% de mujeres y a un 35% de hombres. “El ojo seco a día de hoy no tiene cura y en muchos casos es progresivo, por lo que la ausencia de tratamiento puede conllevar a un agravamiento del mismo”, especifica Guillem García.
Alguna veces la irritación puede ser debida a una infección, provocada por un microorganismo, o lo que es lo mismo, una conjuntivitis bacteriana o vírica. Pero lo más frecuente en estos casos es que la conjuntiva se excorie por el cloro de las piscinas, cuyas sustancias químicas para el mantenimiento del agua irritan los ojos.

Los riesgos más frecuentes en los pacientes afectados por sequedad ocular son “la sensación de arenilla constante, el escozor y la irritación que les crea un mal estar que no saben explicar pero que notan que no ven bien. Y realmente, lo que necesitan es un uso habitual de la lágrima artificial”, añade Guillem García.
Asimismo, esta irritación molesta puede entrañar riesgos más graves, ya que si se efectúa un diagnóstico tardío puede derivar en una lesión en la superficie ocular y dañar la córnea y la conjuntiva, desencadenando un síndrome de ojo seco severo o crónico.
Para evitar que esto ocurra el Dr. Guillem García recomienda el uso habitual de lágrimas artificiales durante 2 veces al día, para prevenir la irritación. Del mismo modo, aconseja una higiene adecuada durante todo el verano. Algunas de las medidas que se deben tomar son el uso de gafas de sol, una buena higiene ocular y evitar una exposición prolongada al aire artificial. “Otra medida a tener en cuenta es el parpadeo, como mínimo hay que parpadear 18 veces por minuto y los usuarios que están mucho rato enfrente del ordenador, 5 por minuto”, recalca el optometrista Guillem García.
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